Back-to-School Woes: Teens and Truth Telling

Okay parents- the long awaited day has arrived, at least for many families, school has officially started.  The relief of not having to keep track of your child during the summer vacation, and the anxiety, of long nights filled with homework and calls from teachers has begun.

As our kids age it gets harder and harder to believe blindly what they say, “The teacher is exaggerating mom!” or  “That didn’t happen!”  Who do you believe the angelic child you used to breast feed or a stringent teacher who you think gives too much homework?

Well, research is not making it any easier.  According to Ottawa Citizen there are several research studies that point to the sad but awful truth: we all lie and society teaches us how.

They cite a University of Toronto study, performed by the child study and education program, that purports by age two 20% of children lie and by age four that percentage jumps to 90%.  Surprising?

Our social structure pretty much demands that we lie in some form.  The scary fact about these statistics is that as we age and become very adept at lying and our lies, although mostly socially accepted “fibs”, can turn into bold faced detrimental untruths.

“We are born to lie – it’s part of what keeps the species going,” says Dr. Alan Hirsch, a neurologist and psychiatrist and author of How to Tell If Your Teenager is Lying.  He goes on to state that good liars are most often successful individuals, “What this means in evolutionary terms is a selective advantage among those who are the most successful liars.”

It is no secret that as children progress into their teen years they veer from simple deception to the much more detrimental tale-telling they have learned from the adults in their life.  White lies such as “I’m late because I was stuck in traffic or simple omissions, “You didn’t ask if I was seeing someone else” or even what Hirsh calls compassionate lies, “Your baby is so adorable.”

Why is it so important to recognize these types of lies in teenagers?  Well, it is, for most of us, the most rebellious time in our lives. We will encounter, if not participate in, high risk behaviors such as drinking, drugs, and having unprotected sex.

Hirsh states, “Teens tend to be the best liars partially because there is so much they try to lie about as part of individuation…Being able to determine a truthful or deceptive statement becomes essential…”

Hirsh points out in his book that whether your teen is great at lying or very bad at it, language and how they use it is one of the clearest ways to detect a lie.  Although some of Hirsh’s claims lack scientific veracity, more current research such as  Dr. Matsumoto’s affirms that micorexpressions in combination with  language (i.e. what a person is saying) are the best indicators of an untruthful statement

If you’re looking for an easy way to delineate your teen’s truth from their lies  Hirsh suggests, “Listening to them express about their day is a really positive influence that provides a moral compass for them, that helps guide them through adolescence.  It allows them time to express feelings in a non-judgmental way.”

One response to “Back-to-School Woes: Teens and Truth Telling”

  1. de acuerdo padres-el día tan esperado ha llegado, por lo menos para muchas familias, la escuela ha comenzado oficialmente. El alivio de no tener que realizar un seguimiento de su hijo durante las vacaciones de verano, y la ansiedad, de largas noches de lleno con las tareas y las llamadas de los profesores ha comenzado.

    A medida que van creciendolos niños se vuelve más difícil y más difícil de creer ciegamente lo que dicen, “El maestro está exagerando mamá!” O “Eso no sucedió!” ¿A quién creerle a ese niño angelical al que le dio pecho o a un profesor estricto que cree que le ha dado mucha tarea?

    Así, la investigación no es lo que es más fácil. De acuerdo con Ottawa Citizen hay varios estudios que apuntan a la triste verdad, y terrible: todos mienten y la sociedad nos enseña.

    Citan un estudio de la Universidad de Toronto, realizado por el programa de estudio del niño y de educación, que indica que a los dos años 20% de los niños mienten y a los cuatro años salta el porcentaje al 90%. Sorprendente no?

    Nuestra estructura social más o menos exige que mintamos en alguna forma. El hecho que da miedo de estas estadísticas es que a medida que envejecemos llegamos a ser muy hábiles para mentir y que aunque la mayoría socialmente acepta algunas “mentiras”, se puede convertir en negras falsedades perjudiciales que podemos enfrentar.

    “Hemos nacido para mentir- es parte de lo que hace que la especie continue”, dice el Dr. Alan Hirsch, neurólogo y psiquiatra y autor de Cómo saber si su hijo adolescente está mintiendo. Él va a decir que buenos mentirosos suelen ser personas de éxito, “Lo que esto significa en términos evolutivos es una ventaja selectiva entre los que mienten con más éxito.”

    No es ningún secreto que a medida que los niños avanzan en sus años de adolescencia se desvían al engaño lo simple a lo más perjudicial cuento de cuentos que han aprendido de los adultos en su vida. encontramos mentiras blancas como “llegue tarde porque me quede atrapado en el tráfico” o simples omisiones,”no me preguntaste si estaba viendo a alguien más “, o incluso lo que Hirsh llama mentiras compasivas “su bebe es tan adorable!. ”

    ¿Por qué es tan importante reconocer estos tipos de mentiras en los adolescentes? Bueno, es, para muchos de nosotros, el momento más rebelde en nuestras vidas. Vamos a encontrar, si participar en conductas de alto riesgo, tales como alcohol, drogas y tener relaciones sexuales sin protección.

    Hirsh dice, “Los adolescentes tienden a ser los mejores mentirosos en parte porque hay tantas cosas que tratan de mentir como parte de la individuación … Ser capaz de determinar una declaración veraz o engañosa, se hace imprescindible …”

    Hirsh señala en su libro que si su hijo es muy bueno para mentir o muy malo en ello, el lenguaje y la forma en que el uso es una de las formas más claras para detectar una mentira. Aunque algunos piensan que las investigaciones científicas de Hirsh carecen de confiabilidad. El Dr. Matsumoto menciona que las microexpresiones en combinación con el lenguaje (es decir, lo que está diciendo una persona) son los mejores indicadores de una declaración falsa

    Si están buscando una forma fácil de delimitar en sus hijos la verdad de la mentira Hirsh sugiere, “Escuchando lo que nos expresan acerca de su día es una influencia muy positiva que ofrece una brújula moral para ellos, que ayuda a guiar a través de la adolescencia. Se les da tiempo para expresar sus sentimientos de una manera no-crítica. “

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